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Líder Podemos: Comunica una visión

por Guardián de Cultura · 7 min de lectura

¿Conoces a alguien que haya logrado algo significativo que primero no se lo haya propuesto y después lo haya comunicado correctamente? Yo tampoco. Cómo líderes, dos habilidades que nos ayudan significativamente a detonar el potencial de nuestro equipo y lograr los objetivos planteados es el tener una visión clara de lo que queremos que el equipo logre y comunicar esta visión de forma efectiva a todo el equipo para que ellos la hagan propia.

Aunque parezca muy obvio, no tener una visión clara para el equipo es uno de los errores más comunes de un líder. Algunos líderes llegan a trabajar día a día sin tener claro lo que están haciendo o su propósito. Otros líderes trabajan por un objetivo. Tienen metas y buscan que se cumplan. Los mejores líderes hacen algo radicalmente diferente. Tienen una visión del equipo que quieren construir. Tener una visión le permite al equipo entender el fondo de lo que están haciendo y mantenerse enfocado en lograr esto. Los miembros del equipo saben a dónde van, qué es éxito y que se necesita de ellos para lograrlo. El equipo puede priorizar sus tareas para contribuir de la mejor manera. Estos equipos trabajan de una forma muy diferente y son mucho más productivos porque tienen clara la visión de lo que están construyendo.

Las mejores visiones están soportadas por los siguientes elementos:

  • Valores: Antes que nada un equipo necesita tener valores. Los valores son los comportamientos y principios que hacen al equipo diferente y único. Al buscar crear los valores dentro de un equipo es muy importante que el líder identifique el tipo de cultura que el equipo necesita para lograr las metas que se propone. Es decir los principios que si se siguieran, ayudarían a que el equipo fuera exitoso. ¿Qué valores definen al equipo? ¿Qué los hace diferente de otros equipos? ¿Qué tipo de cultura existe? ¿Qué tipo de cultura se quiere crear?
  • Propósito: Es la razón por la que el equipo existe y la forma en la que puede impactar positivamente a la organización. La pregunta que buscamos responder aquí es, ¿si el equipo no existiera, qué impacto tendría esto en la organización? Muchos líderes fallan en establecer propósitos que no son retadores ni alientan al equipo a detonar su potencial. Por ejemplo, si pensamos que el propósito de un mesero es tomar la orden de un cliente y llevar la comida hasta su mesa, ¿qué tan retador y emocionante es esto? Si cambiamos el paradigma y creemos que el propósito real de un mesero es cambiarle la noche a los comensales, que su razón de existir es buscar que las personas que atienden se sientan halagadas, que se cambie su estado de ánimo y que comparen asistir al restaurante con asistir a un espectáculo; ¿cómo cambiamos el propósito de esta posición? ¿Cómo ampliamos las expectativas, el reto y las emociones que generamos en este mesero? El reto para muchos líderes es transformar el propósito de sus equipos a algo más grande de lo que el día de hoy están haciendo. Algo que inspire al equipo y los aliente a ser una mejor versión de sí mismos.
  • Misión: Si un equipo tiene claro el propósito, la misión del equipo es conseguir ese propósito. Al definir esta misión, el equipo toma el propósito y lo aterriza en el contexto de las responsabilidades de su equipo. Es decir, siguiendo nuestro ejemplo del mesero, si nuestro propósito es que las personas que entran a nuestro restaurante cambien su estado de ánimo, nuestra misión debe definir métricas para saber si estamos logrando nuestro propósito y el tiempo en el cual necesitamos percibir que este cambio ocurrió. ¿Que busca lograr el equipo? ¿Qué métricas podríamos tener para saber si esta misión se está logrando? ¿En qué tiempo buscamos alcanzar estas métricas?
  • Estrategia: Tomando nuestra misión, la estrategia es el plan a gran escala que el equipo debe de seguir para lograr la misión. Aquí se analizan cambios estratégicos que se deben de hacer, nuevas habilidades que queremos construir y procesos que necesitamos implementar. La estrategia nos debe de decir de una forma general cómo es que vamos a lograr nuestra misión. ¿Cuál es nuestra realidad actual? ¿Qué es lo que nos impide el día de hoy de lograr nuestra misión? ¿Qué pasos se deben de tomar para llegar ahí? ¿Qué cambios que se deban de hacer?
  • Metas: Teniendo la estrategia clara, todos los meses (o el tiempo que el líder considere necesario para establecer metas) el líder debe definir claramente los objetivos que se tienen que cumplir. Las mejores metas son: específicas, medibles, retadoras pero realistas y tienen un tiempo definido para lograrse. Estas metas forman parte de la ejecución de la estrategia. ¿Cómo podemos dividir la estrategia en metas a corto plazo que sean alcanzables y que si se lograran nos llevarían al cumplimiento de la estrategia? ¿A quién vamos a asignar estas metas? ¿Cómo le vamos a dar seguimiento? ¿En qué tiempo esperamos ver estos resultados?

Tomarse el tiempo para hacer la visión del equipo es una tarea importante pero nunca urgente. Los mejores líderes establecen tiempos donde se pueden dar el espacio para reflexionar y llevar a cabo los pasos que describimos anteriormente.

Una vez que el líder se toma el tiempo de llevar a cabo estos pasos, lo siguiente que se debe de hacer es comunicar al equipo esta visión y hacerlos partícipes en la definición de la misma. Si un entrenador está buscando ganar un campeonato pero sus jugadores no están interesados en lograr este objetivo, ¿qué probabilidades existen de que se gane el campeonato? De igual manera, los mejores líderes se toman el tiempo para hacer a sus equipos partícipes en la definición de la visión.

La forma más efectiva que conozco para hacer que esto ocurra es a través de sesiones informales, en donde el equipo tiene conversaciones honestas acerca del impacto positivo que les gustaría tener dentro de la organización y lo que les gustaría lograr. La responsabilidad del líder en estas pláticas es escuchar y guiar la conversación para entender claramente las necesidades del equipo. Tomando estas necesidades, el líder lleva a cabo la definición de la visión que incluye estas necesidades mientras que se cumple también con los objetivos organizacionales.

Teniendo esta visión, es la responsabilidad del líder el comunicar constantemente la misma a su equipo y con esto explicar el fondo de las metas que se tienen. Es decir, el líder debe de buscar reforzar el fondo de las metas que el equipo tiene con: los valores, el propósito, la misión y la estrategia que el equipo definió. Hacer esto va a generar conciencia y responsabilidad dentro de todo el equipo y ayudar a que las metas se cumplan. Un equipo que entiende el fondo de una meta y que puede contestar el ¿por qué? del proceso que está llevando a cabo es imparable.

Un marinero que no sepa hacia donde está navegando nunca va a llegar a puerto. Un líder que no tiene la visión clara de su equipo y no la comunica constantemente nunca va a lograr detonar el potencial del mismo. Simplemente va a operar de una emergencia a otra, respondiendo de la mejor manera que puede a las adversidades sin construir o cambiar nada dentro del equipo. Reflexiona unos minutos sobre esto. ¿Tu equipo tiene una visión clara? ¿Qué estás construyendo? ¿Te has tomado el tiempo para identificar los valores, el propósito, la misión, la estrategia y las metas necesarias para lograr esta visión? ¿Has tenido pláticas con tu equipo para definir esta visión? ¿Has comunicado la visión a tu equipo? ¿Explicas constantemente el fondo de las metas? Tómate el tiempo para llevar a cabo este proceso y ve como comienzan a cambiar los resultados de tu equipo.

Escrito en 2018. Publicado originalmente en Medium y recuperado para este archivo tal como se escribió.

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