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Serie: El líder que no tenía cargo — Los tiempos difíciles forman a los mejores líderes

por Guardián de Cultura · 6 min de lectura

En Podemos Progresar creemos que las grandes organizaciones se crean con grandes líderes. En su libro El líder que no tenía cargo, Robin Sharma nos expone su filosofía de organización en donde cada colaborador se convierte en un líder dentro de sus responsabilidades. En esta serie, exploraremos los mayores aprendizajes de este libro.

A medida que nuestra organización crece, me queda más claro que la mejor forma de medir el liderazgo de un colaborador está su habilidad para reaccionar ante las adversidades. En el libro el Líder que no tenía cargo, Blake el personaje principal del libro, conoce a cuatro maestros que le enseñan las bases del liderazgo. El segundo de esos maestros es Ty, el dueño de una pequeña tienda de equipo de esquí. La base de la filosofía de Ty es que los momentos difíciles forman a los mejores líderes. Como colaboradores es muy importante que aprendamos y utilicemos esta lección en nuestro día a día.

Todos los días, en nuestro trabajo y en nuestra vida diaria vamos a enfrentarnos con retos y problemas. Esto es la vida. Lo importante no es que existan estos problemas sino en cómo reaccionamos ante los problemas. Los buenos líderes reconocen que estos problemas son las oportunidades de mejora que les ayudan a llevar a su equipo a un mejor nivel de desempeño. La única forma de mejorar el desempeño de un equipo es encontrando áreas de oportunidad y resolviéndolas. Los problemas, dificultades y adversidades que ocurren en el día a día son los ejemplos de estas áreas de oportunidad que ayudan a los líderes a identificar lo que se debe de mejorar.

El primer paso importante que debemos de tomar para hacer de un problema algo positivo es no “tenerle miedo” a la adversidad. Es decir, debemos adquirir una actitud en donde se celebren los problemas y se incentive al resto del equipo a encontrar áreas de mejora. Es solo a través de la adversidad que superamos nuestros límites. La única forma en la que aprendemos a lidiar con problemas y situaciones difíciles es viviendo obstáculos y situaciones difíciles.

No es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevemos a actuar. Es porque no actuamos que las cosas son difíciles.

Reflexiona sobre todo lo que has conseguido en tu vida y que en algún momento considerabas como “imposible”. ¿Recuerdas el primer día que te subiste a un coche y aprendiste a manejar? ¿Qué tan nervioso estabas? ¿Por qué estabas tan nervioso? ¿Qué hace que ahora puedas manejar sin problema mientras además escuchas música y hablas en tu celular? Este mismo proceso puede ocurrir con todo lo que el día de hoy ves como un reto o una área de oportunidad. Es en estos momentos en donde tienes que enfrentar a tus miedos y retarte que puedes crecer personal y profesionalmente.

Los grandes líderes tienen un excelente hábito: todos los días hacen algo que los obliga a confrontar sus límites y expandir sus capacidades. No hay avance ni progreso si no nos salimos de nuestra zona de confort. Lo irónico es que mientras más tiempo pases fuera de tu zona de confort, más crecerá tu zona de confort y serás mejor lidiando con la adversidad. El lugar más inseguro en el que puedes estar es tu zona de confort. Ya que es aquí donde estás garantizando que nunca lograrás lo que buscas.

“Tu vida comienza donde termina tu zona de confort.”— Neale Donald Walsch

Cada aparente fracaso trae consigo un regalo, una puerta o oportunidad que si miras con detenimiento y tienes el valor, podrás atravesar y volverte más exitoso de lo que eras antes de esta dificultad. Cada adversidad es una oportunidad de crecimiento.

Una vez que entendemos este principio, lo difícil para muchos de nosotros es el mantener este espíritu cuando las cosas no están saliendo bien. Lograr tener esta mentalidad momento a momento no es nada fácil. Es por eso que lo más importante que debemos hacer es enfocarnos en las pequeñas acciones que debemos hacer diariamente y no perdernos en el “abismo” del problema. Este es el reto. Seguir en movimiento. Continuar dando lo mejor de nosotros y hacer nuestro mejor esfuerzo hacia el resultado que estamos buscando. No importa que tan pequeña sea esta mejora. Hay que actuar frente a la adversidad. Recuerda que cada acción positiva te va a llevar a una consecuencia positiva aún cuando el resultado no sea inmediato. Esto es lo que hacen los grandes líderes.

“Me han derribado siete veces, me he levantado ocho.”— Proverbio Japonés

Si nosotros mantenemos una actitud positiva ante los problemas, el siguiente reto es mantener la calma para volvernos expertos en responder correctamente a la adversidad y no sólo reaccionar a ella. En muchas ocasiones veo a colaboradores muy preocupados por reaccionar rápidamente ante eventualidades sin detenerse a reflexionar cómo surgió esta eventualidad y los pasos que se tendrían que llevar a cabo para prevenir que esta eventualidad ocurriera en el futuro. Responder correctamente ante una eventualidad es entender porqué ocurrió el problema y tomar los pasos necesarios para que este problema no vuelva a ocurrir. Prevenir futuras eventualidades a través de pequeñas acciones de mejora es el trabajo de un líder.

Mantén la serenidad cuando haya presión. Deja de preocuparte de todas las cosas que no puedes controlar y enfócate en mejorar las cosas que sí puedes controlar. Toma iniciativa. Haz que las cosas sucedan mientras que otros esperan a que la situación cambie. Los momentos más importantes de todos los líderes ocurren cuando parece que las cosas no pueden mejorar. Es en estos momentos que los líderes nacen. En vez de quedarse paralizados por el miedo, estuvieron calmados, mostraron excelencia y le dieron la vuelta a su situación.

Siguientes pasos inmediatos:

Escribe en tu diario cuál es la oportunidad más grande que tienes para tener un impacto positivo en tu organización. Escribe ahora el porqué no has llevado a cabo este cambio. Escribe los tres beneficios más grandes que recibirías si te salieras de tu zona de confort y llevaras a cabo esa iniciativa positiva. Ahora escribe cinco pequeñas acciones que puedes llevar a cabo para tener este impacto positivo. Enfócate en llevar a cabo estas acciones.

Escrito en 2017. Publicado originalmente en Medium y recuperado para este archivo tal como se escribió.

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