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Fuerza de voluntad, la reina de todas las virtudes

por Guardián de Cultura · 5 min de lectura

Durante muchos años viví frustrado; envidiando a personas que parecían tener mucha más fuerza de voluntad que yo para lograr sus objetivos. Un día mientras leía un libro sobre la fuerza de voluntad llegué a una pregunta que ha cambiado dramáticamente mi vida. ¿Qué tipo de persona serías, si todos los días hicieras lo que tienes que hacer aunque no tuvieras ganas de hacerlo?

Para muchos de nosotros la fuerza de voluntad es lo que nos separa entre nuestra mejor versión de nosotros mismos y las áreas de oportunidad que sabemos que debemos de mejorar. Es por esto que considero a la fuerza de voluntad como la madre de todas las otras virtudes. ¿Que meta tanto profesional como personal no podrías alcanzar si todos los días hicieras lo necesario para acercarte a ella? Las buenas noticias es que la fuerza de voluntad, como muchas otras virtudes, se puede aprender y practicar. Si queremos convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, mejorar nuestra fuerza de voluntad debe de convertirse en uno de nuestros mayores retos profesionales y personales.

¿Qué tipo de persona serías, si todos los días hicieras lo que tienes que hacer aunque no tuvieras ganas de hacerlo?

La clave para comenzar a cultivar una mayor fuerza de voluntad es tener objetivos claros sobre lo que tienes que hacer durante tu día. Antes de comenzar tu jornada laboral y de preferencia muy temprano por la mañana comienza haciendo una pequeña lista con tres o cinco pequeños objetivos. Estos objetivos deben de tener el propósito de acercarte, aunque sea muy poco, a la mejor versión de ti mismo. Durante ese día puedes medir tu fuerza de voluntad como tu habilidad para lograr o no esos objetivos que te planteaste. Tu meta en ese día será lograr esos objetivos independientemente de si te dan o no ganas de hacerlos.

Para cultivar la fuerza de voluntad es importante recordar que necesitamos tener hábitos positivos en nuestros días. Entre los hábitos más recomendados para cultivar la fuerza de voluntad es el ejercicio aeróbico y la meditación diaria. Estos dos hábitos se vuelven pilares básicos de días productivos en donde logras todo lo que te propusiste. Si actualmente no tienes estos hábitos, mi recomendación es que empieces con pequeños cambios que logres mantener por cuando menos un mes. Una caminata de quince minutos o una sesión de cinco minutos de relajación al finalizar tu día pueden ser la clave para comenzar a crear hábitos positivos en tu día a día.

Durante mi día a día, un ejercicio que trato de hacer para aumentar mi fuerza de voluntad y mejorar mis hábitos es crear un contexto de largo plazo con las pequeñas decisiones que tomo. Cuando estoy tentado a no levantarme temprano en vez de decirme a mí mismo, “si hoy no me despierto temprano no hay tanto problema, mañana siempre me puedo despertar temprano” busco crear un contexto de la persona en la que me quiero convertir al preguntarme “¿quiero las consecuencias de una persona que nunca se puede levantar temprano?”. Con esa responsabilidad que has aplazado, en vez de preguntar ¿puedo hacer eso mañana? me pregunto, ¿quiero las consecuencias de no poder hacer lo que dije que iba a hacer?

Otra estrategia que me ayuda a aumentar mi fuerza de voluntad es crear compromisos que se que si los rompo me voy a sentir mal conmigo mismo. Por ejemplo, en vez de ir solo al gimnasio, trato de siempre quedar con un amigo de verlo en el gimnasio. Así, si un día no me levanto no solamente me siento mal conmigo sino también por haberle fallado a mi amigo. Esta pequeña motivación me ayuda mucho a tomar esas pequeñas decisiones difíciles que a todos nos cuestan tanto trabajo. Es importante que te des cuenta que la fuerza de voluntad es como un músculo y que a medida que se usa se cansa y se debilita. Es por esta razón que trato de hacer las responsabilidades que mas me cuestan trabajo muy temprano en la mañana. En la mañana es cuando tenemos una mayor fuerza de voluntad y donde si tomamos pequeñas decisiones difíciles nos pueden ayudar a tener mucho mejores días.

En el camino a aumentar nuestra fuerza de voluntad, todos vamos a tener tropiezos. Es por esto que debes celebrar los días donde lograste tus objetivos. En los días en donde no los conseguiste; en vez de regañarte y criticarte, es mucho mejor que te sientes a analizar qué ocurrió y en pensar cómo puedes mejorar en el siguiente día. La fuerza de voluntad es algo que se cultiva, no algo con lo que se nace. Enfócate en cultivar hábitos positivos que te ayuden a lograr tus metas y estoy seguro que comenzarás a ver cambios muy positivos en tu vida. Recuerda nuestra poderosa pregunta inicial: ¿Qué tipo de persona sería si todos los días hiciera lo que tengo que hacer independientemente de si me dan o no ganas de hacerlo?

Escrito en 2017. Publicado originalmente en Medium y recuperado para este archivo tal como se escribió.

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