
¿Por qué es tan fácil repetir los malos hábitos y tan difícil formar buenos hábitos? Hay pocas cosas que tengan un impacto tan grande en nuestra vida que mejorar nuestros hábitos diarios. Desafortunadamente para la mayor parte de nosotros, si nos evaluamos dentro de un año, es muy probable que mantengamos nuestros hábitos actuales en vez de cultivar mejores hábitos.
Cambiar nuestros hábitos es difícil por dos razones: la primera es que nos enfocamos en cambiar lo equivocado y la segunda es que tratamos de cambiar nuestros hábitos de forma incorrecta. En este artículo tocaremos brevemente el primer punto, mientras que en los siguientes artículos tocaremos la segunda razón que dificulta cambiar nuestros hábitos. Para las personas que estén interesadas, recomiendo leer el libro Atomic Habits de James Clear. Estos artículos buscarán resumir los aprendizajes de este libro.
El primer error que cometemos al tratar de cambiar nuestros hábitos es que buscamos cambiar lo equivocado. Es decir, para lograr un cambio en nuestro comportamiento, nos podemos enfocar en cambiar nuestros resultados, nuestros procesos o nuestra identidad. Cambios en nuestros resultados involucran las metas que tenemos: perder peso, lograr un desarrollo en mi trabajo, irme de vacaciones. Cambios en nuestros procesos involucran cambios en los hábitos y los sistemas que me llevan a una meta: correr 20 minutos diarios, aumentar mi cumplimiento mensual, ahorrar $500 pesos cada quincena. El cambio más profundo que podemos tener es uno en nuestra identidad. Es decir cambios en nuestra forma de ver el mundo, nuestro juicio, y nuestros estándares como personas.
Muchos de nosotros comenzamos el proceso de cambiar nuestros hábitos enfocándonos en algún resultado que queremos obtener. Esto nos lleva a tener hábitos anclados a resultados. Llevamos a cabo una actividad solo porque queremos un resultado. El problema de esto, es que cuando logramos el resultado que queremos perdemos el hábito. Volvemos a caer a nuestros antiguos patrones negativos y no logramos realmente progresar. La alternativa a esto es construir hábitos que están basados en nuestra identidad. Es decir, comenzamos enfocándonos en la persona en la que nos queremos convertir. Imagínate a dos personas que se les ofrece un cigarro. La primer persona responde, “No gracias, estoy tratando de dejar de fumar.” Esta es una respuesta razonable, pero desafortunadamente, esta persona todavía se identifica como alguien que fuma. Están pensando en cambiar su comportamiento pero no su identidad. La segunda persona responde, “No gracias. Yo no fumo.” Parece que esta diferencia es pequeña pero lleva consigo un cambio en identidad. Para esta persona, el fumar no es parte de su identidad y no se identifican como alguien que fume. El rechazar el cigarro es algo que lleva a cabo sin esfuerzo y sin pensarlo dos veces.
Ahora reflexionemos, ¿Cuánta fuerza de voluntad requirió la segunda persona para declinar el cigarro? Ninguna. El declinar el cigarro no fue un problema. Cuando muchos de nosotros tratamos de cambiar un hábito, nos enfocamos en el resultado que buscamos sin pensar en la identidad que queremos construir. La mejor forma de obtener la motivación intrínseca para generar un cambio en nuestro comportamiento es cuando un hábito se vuelve parte de nuestra identidad. Mientras te sientas más orgulloso de algún aspecto de tu identidad, más motivado estarás a mantener los hábitos asociados con esa identidad.
Los verdaderos cambios de comportamiento son cambios de identidad. Puede que empieces un hábito por motivación, pero la única razón por la que lo vas a mantener por los siguientes diez años es si este hábito se vuelve parte de tu identidad. Todos nosotros tenemos suficiente fuerza de voluntad para ir al gimnasio un día o no comernos ese postre una o dos veces, pero si no cambiamos las creencias que están detrás de nuestros comportamientos, va a ser muy difícil que logremos cambios a largo plazo. Las mejoras que llevemos a cabo serán solamente temporales hasta que se vuelvan parte de nuestra identidad.
- El objetivo no es leer un libro, es que te vuelvas un lector.
- El objetivo no es correr un maratón, es que te vuelvas una persona activa.
- El objetivo no es obtener esa promoción en el trabajo, es que te vuelvas una persona que siempre cumple sus objetivos.
Todos los días, vas a enfrentar obstáculos y tener excusas para romper tus hábitos positivos. Convertirte en la mejor versión de ti mismo requiere que continuamente trabajemos en redefinir nuestras creencias y mejorar nuestra identidad. Para cambiar nuestra identidad, necesitamos comportamientos que soporten este cambio. Un simple proceso de:
- Decidir el tipo de persona que queremos ser.
- Llevar a cabo pequeñas acciones que sean congruentes con esa persona.
Primero decide quien quieres ser. ¿Cómo te gustaría que otros te describieran? Si la gente que más aprecias estuviera describiéndote, ¿Qué te gustaría que dijeran de ti? ¿Qué valores y principios tienes? ¿En quién te gustaría convertirte? Si estas preguntas parecen abrumadoras, comienza describiendo algún resultado que te gustaría obtener. Si te gustaría perder 10 kilos de peso, esta perfecto, empieza por ahí y trabaja en tu identidad. Pregúntate, “¿qué tipo de persona lograría estos resultados?” Con esto, tu enfoque cambia del resultado, a la identidad que quieres construir. Para reforzar este proceso puedes durante tu día a día preguntarte cómo se comportaría esa persona que lograría lo que quieres.
Construir buenos hábitos no se trata de llenar tus días de pequeños trucos. Tampoco se trata de medidas externas de éxito como el tener más dinero, perder peso, o comprar algo. Es cierto, tener hábitos te puede ayudar a conseguir todo esto, pero fundamentalmente los hábitos nos ayudan no solamente a conseguir algo sino a convertirnos en alguien. Tus hábitos importan porque forman tu identidad. Tus hábitos forman a esa mejor versión de ti mismo. Esa versión de ti de la que quieres estar orgulloso.
Siguientes pasos
Tómate unos minutos para reflexionar profundamente sobre la mejor versión de ti mismo en la que te quieres convertir. Imagínatela y descríbela con el mayor detalle posible. Ahora, tómate unos minutos para describir los hábitos que esa persona tendría. ¿Cuál de esos hábitos crees que podrías empezar a adoptar? ¿Con cuáles de esos comportamientos podrías empezar? Comienza con un hábito sencillo que podrías adoptar para acercarte a esa mejor versión de ti mismo. Busca acumular pequeñas victorias. Comienza a trabajar en cambiar tu identidad. Si logras hacer esto, será mucho más fácil construir los hábitos que te llevarán a transformar tu vida.
Me gustaría agradecer a nuestro socio Javier Novoa por recomendarme el libro Atomic Habits de James Clear. La inspiración para este artículo vino de este libro.
Escrito en 2018. Publicado originalmente en Medium y recuperado para este archivo tal como se escribió.
podemos.mx/cultura/tus-habitos-forman-tu-identidad-y-viceversa/