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El poder de los hábitos

por Guardián de Cultura · 5 min de lectura

Cuando muchos de nosotros pensamos en crear la mejor versión de nosotros mismos, sobre estimamos la importancia de llevar a cabo muchos cambios rápidamente y sub estimamos el valor de tener pequeños cambios positivos de una forma diaria. Muchas veces nos convencemos que para conseguir lo que queremos se necesitan cambios masivos de la noche a la mañana. Si queremos cambiar nuestro cuerpo, tener una mejor relación, ser más exitosos en nuestro trabajo, nos ponemos presión para llevar a cabo cambios radicales que todos van a notar.

Al mismo tiempo sub estimamos el gran impacto que mejorar, aunque sea un uno por ciento, de forma consistente puede tener en nuestra vida. Algo que he aprendido de las personas más exitosas que conozco es su enfoque en mejorar sus hábitos de forma consistente. Nuestros hábitos, forman las bases de la mejor versión de nosotros mismos. Si quieres predecir donde vas a estar en unos años, todo lo que tienes que hacer es reflexionar sobre los hábitos que llevas a cabo todos los días, los buenos y los malos, y ver hacia donde te van a llevar en diez o veinte años. Este cambio en mentalidad, el enfoque en cuidar los pequeños detalles y su impacto a largo plazo, es la clave del éxito de muchas personas que conozco.

El problema en el que muchos de nosotros caemos es que llevar a cabo pequeñas acciones negativas no tiene efectos desastrosos en el corto plazo. En el corto plazo podemos posponer cualquier cosa que parece difícil por algo que parece más fácil o divertido:

  • ¿Por qué llegar temprano al trabajo y adelantar el reporte que me pidieron si puedo posponer el pendiente y hacerlo más tarde?
  • ¿Por qué ir al gimnasio si en vez de eso puedo salir y ver a mis amigos?
  • ¿Por qué sentarme y leer por treinta minutos cuando puedo prender Netflix?
  • ¿Por qué ahorrar cien pesos si puedo salir y gastarme ese dinero?

El problema con este enfoque, es que los efectos negativos de nuestras pequeñas acciones se multiplican día a día. Todos los días, el impacto de estas malas decisiones no es catastrófico pero cuando comenzamos a sumar el impacto negativo que estas pequeñas acciones tienen a través de los meses y los años el costo se vuelve demasiado grande para ignorarse y los resultados son desastrosos.

Para las personas con buenos hábitos, el tiempo es su aliado. Para las personas con malos hábitos, el tiempo es su peor enemigo.

Al enfocarnos en nuestros hábitos, cambiamos las reglas del juego. Nos enfocamos en hacer lo difícil hoy para que nuestra situación mañana sea más fácil. Hacemos esto repetidamente, y tenemos el resultado opuesto. Aunque todos los días el impacto no es tan grande, con la suma de los meses y los años tenemos resultados dramáticos.

Día a día, el enfoque en estos hábitos parece mundano y “aburrido”:

  • Ahorrar dinero hoy para invertirlo en el futuro.
  • Apagar la televisión temprano para irme a dormir a una buena hora.
  • Invertir tiempo en mi relación hoy para estar preparado cuando algo negativo ocurre.
  • Quedarme veinte minutos más en la oficina para acabar los pendientes del día.
  • Ir al gimnasio en vez de prender Netflix.
  • Leer esas diez páginas del libro.

Enfocarnos en nuestras acciones diarias y hábitos es un cambio simple pero no fácil de hacer. Todos los días, en todo lo que hacemos, estamos construyendo hábitos. Estos hábitos son positivos o negativos y nos están llevando a convertirnos en un tipo de persona. Para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, muchos de nosotros nos enfocamos en definir metas de lo que queremos lograr. En mi vida, en vez de enfocarme en solamente definir metas, trabajo para definir los hábitos que tendría que construir para lograr las metas que quiero lograr. Las metas me ayudan a definir la dirección que quiero tener, los hábitos es lo que realmente me ha ayudado a progresar. Todos los días, me enfoco en llevar a cabo los hábitos que me propuse. Las pequeñas acciones positivas que se que si llevo a cabo repetidamente me traerán los resultados que quiero obtener. Hago esto repetidamente para construir a la mejor versión de mi mismo.

Siguientes pasos

Tómate unos minutos para reflexionar sobre los hábitos que tienes diariamente. Aunque no lo parezca, todos tenemos hábitos que hemos construido a través de mucho tiempo y que muchas veces no identificamos. Por ejemplo, ¿llegas temprano al trabajo consistentemente? ¿Nunca te vas de la oficina sin acabar lo que te propusiste para ese día? ¿Siempre cumples con lo que dices? Todos estos son hábitos. Revisa la lista que hiciste y añade todos estos hábitos que tienes. Apunta los mismos en una hoja de papel y clasifícalos ya sea en hábitos positivos que me ayudan a convertirme en la mejor versión de mi mismo o en hábitos negativos que me alejan de la mejor versión de mi mismo. Reflexiona sobre las consecuencias que tus hábitos van a tener en tu vida. ¿Si sigues haciendo ese hábito durante los siguientes diez años, que va a pasar contigo? ¿Dónde vas a estar? ¿Estarías orgulloso de la persona en la que te convertirías? Cambia tu paradigma, deja de pasar lo difícil para mañana. Construye los hábitos que necesitas para convertirte en esa persona que quieres ser. Comienza a hacer lo difícil hoy y ve como tu vida se transforma.

Me gustaría agradecer a nuestro socio Javier Novoa por recomendarme el libro Atomic Habits de James Clear. La inspiración para este artículo vino de este libro.

Escrito en 2018. Publicado originalmente en Medium y recuperado para este archivo tal como se escribió.

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