
Todos nosotros tenemos a personas que vemos como un ejemplo de alguna cualidad que queremos cultivar. Cuando interactuamos con ellos, leemos sobre ellos o vemos algún programa sobre su vida nos asombramos sobre sus cualidades y su forma de navegar la adversidad o situaciones difíciles. Nos decimos a nosotros mismos lo mucho que nos gustaría contar con sus cualidades. Lo mucho que nos gustaría ser como ellos. Un truco muy poderoso que aprendí hace ya un tiempo para mejorar en todos los aspectos de mi vida es utilizar a estas figuras como mentores que me ayudan a tomar mejores decisiones.
Ante muchas adversidades y decisiones difíciles en mi día a día no siempre tengo la respuesta. Todos los días tengo momentos en donde me siento frustrado, cansado y en general tentado a tomar decisiones que en retrospectiva se que no son positivas para la persona en la que me quiero convertir. Es en estos momentos difíciles utilizo a estos mentores. Analizo lo que está ocurriendo y me pregunto: “Ante esta situación, ¿qué haría…?” Lo que he encontrado es que a pesar de la tentación o adversidad que esté afrontando, el utilizar a mis mentores para describir la decisión que ellos tomarían me ayuda a tomar mejores decisiones y llevar a cabo las acciones que necesito llevar a cabo.
Por ejemplo, en mi vida personal, admiro mucho la relación de pareja que llevan mis abuelos. Me sorprende que después de más de cuarenta años de matrimonio sigan amándose y respetándose el uno al otro. Admiro el cariño y el apoyo que se dan. Admiro el cómo se hablan y mantienen un profundo amor por el otro. Admiro el que mantengan una actitud positiva y una gran empatía ante los errores del otro y puedan dialogar de una forma compasiva los problemas diarios que enfrentan. Es debido a estas cualidades que el mentor en mi vida de pareja es mi abuelo. Utilizo su ejemplo para ayudarme a tomar mejores decisiones con mi pareja y para convertirme en un mejor novio. Cuando tengo una situación difícil con mi pareja me pregunto, ¿qué haría mi abuelo en esta situación? ¿Si él estuviera viviendo lo mismo que yo estoy viviendo, cómo reaccionaría? Al hacer este pequeño ejercicio, me doy cuenta que la forma en la que estoy actuando no es la más correcta. Me doy cuenta que existe una mejor forma de actuar con mi pareja o de resolver el conflicto que estamos afrontando. Después de hacer esto, llevo a cabo las acciones que considero mi abuelo llevaría a cabo y trabajo con mi pareja para resolver nuestro conflicto.
El primer paso para aplicar este pequeño truco en nuestro día a día es identificar a nuestros mentores para las diversas categorías de nuestra vida. Para cada categoría de tu vida que quieras mejorar; tu relaciones, tu cuerpo, tu espiritualidad, tu liderazgo, etc. tómate unos minutos he identifica a personas que admires en ese aspecto en específico. Puede ser que para aspectos de tu cuerpo recuerdes a algún entrenador o algún atleta que admires. Puede ser que para algún aspecto de tus relaciones y tu liderazgo identifiques a algún maestro o líder. Tus mentores no tienen que ser personas que conozcas; pueden ser personajes de un cuento, personas sobre las que has leído o inclusive celebridades. Lo importante de estos mentores es que sean ejemplos de cualidades que quieres cultivar.
Después de identificar a estos mentores, tómate unos minutos para describir su personalidad y carácter e identificar porqué ellos te podrían ayudar en ese aspecto de tu vida. Una vez que tengas identificados a tus mentores, comienza el simple hábito de empezar a preguntarte lo que estos mentores harían ante las adversidades que afrontas día a día. Te sorprenderá que muchas veces la respuesta a tus problemas es más sencilla de lo que imaginabas y que además, tu también puedes llevar las acciones acabo que tus mentores tendrían.
Convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos requiere cambios en nuestros decisiones y nuestros comportamientos. Requiere que comencemos a actuar de forma distinta. Para lograr esto, mis mentores me ayudan todos los días a ser una mejor versión de mi mismo. Ahora se que es normal que me sienta frustrado ante una situación difícil o tentado de tomar una decisión que no va a ser positiva para mí a largo plazo. Ahora se que lo importante no es cómo me sienta, sino el como actúe ante esta situación. Para ayudarme a tomar esas decisiones, muchas veces consulto a mis mentores. Ellos tienen la respuesta correcta. Mi responsabilidad es simplemente llevar a cabo esa acción.
Siguientes pasos
Comienza encontrando a tus mentores. Para cada aspecto de tu vida, tómate unos minutos y escribe en tu cuaderno quien va a servir como tu mentor para ese aspecto. Una vez que tengas esta lista, desarrolla el hábito de utilizarla. Cuando te enfrentes con una situación difícil y no estés seguro de cómo deberías de actuar tómate unos minutos para reflexionar. Piensa en tu mentor en ese ámbito. Imagina que eres esa persona. Analiza lo que consideras que esa persona haría y el porqué lo haría. Lleva a cabo esa acción. Repite esto diariamente. Este simple ejercicio te ayudará a mejorar considerablemente todos los aspectos de tu vida.
Escrito en 2018. Publicado originalmente en Medium y recuperado para este archivo tal como se escribió.
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